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El viejo “Todo por 2 pesos” se volvió una cadena china de bazares con ofertas irrisorias y bolsas de artículos innecesarios, mientras el país vive una realidad en donde el consumo de leche, carne, supermercados, alimentos, locales nocturnos, turismo interno, autos y otros cae, ante la negativa constante del presidente.


San Lorenzo muestra un movimiento de locales en el centro que van y vienen, con una velocidad que refleja el momento de la economía nacional impulsada por el presidente: los comercios se alquilan, se vende lo que se puede, se diversifica la oferta, los ya instalados buscan rotar de vidrieras, algunos liquidan. 
 

En Rosario, pasear por la peatonal Córdoba muestra un cambio radical de la oferta de la misma: mientras los mismos grandes actores económicos comerciales de la ciudad abren nuevos locales y apuestan por grandes espacios, los pequeños se nutren de la oferta oriental a precios bajísimos y poniendo todas las fichas a un consumo que apunta al pequeño excedente que puede llegar a acumular la hoy antigua clase media. 
 

Frente al Pino Histórico de San Lorenzo se había instalado, allá por comienzos de los 2000, el “Todo por dos pesos”, uno de los primeros bazares de franquicia donde la oferta polirubro era amplia y a “buen precio”. Ya en ese entonces, el fenómeno chino llegaba principalmente a lo relativo a juguetes, artículos de librería y bazar. 
 

Hoy, la ropa fast fashion, las prendas de relativa calidad a precios bajísimos son la constante que inunda todas las vidrieras en las peatonales de las principales ciudades del país. A gran escala, el modelo capitalista - comunista chino es el furor de los empresarios de todo el mundo que buscan emular los sistemas de producción del gigante asiático, un país que se planta como la potencia oriental y más que nunca discute la hegemonía geopolítica. 
 

El presidente, mientras, insiste con Malvinas, soñando con que Trump escale el conflicto con Inglaterra y Europa para comprometerlos a su escalada bélica en medio oriente, algo que es mayoritariamente rechazado en Bruselas. Las islas son un gran tópico para evitar hablar de los temas que copan la agenda nacional: recesión con baja inflación, endeudamientos producto de altísimas tasas de interés, y una industria nacional que sigue en picada.

Autor: admin