La industria argentina se deteriora y estiman que podrían cerrar 3.300 empresas en 2026
La caída de la demanda, los cierres de plantas y la pérdida de empleos profundizan la crisis del sector. Un informe advierte que la cantidad de inversiones previstas bajo el RIGI no alcanzaría para compensar los puestos de trabajo perdidos.
La industria argentina atraviesa un nuevo período de deterioro, marcado por la caída de la demanda, el cierre de establecimientos y la reducción del empleo. Según un informe de la consultora I+D, en mayo cerraron 420 empresas industriales y ya serían más de 1.500 las que dejaron de operar en lo que va del año. Si la tendencia continúa, unas 3.300 industrias podrían cerrar durante 2026.
El escenario también se refleja en la producción. Según datos del INDEC citados en el informe, la actividad industrial cayó 5% en julio frente a junio y 4,9% interanual. Para empresarios del sector, la principal preocupación es la contracción del mercado interno, que llevó a algunas compañías a evaluar nuevos recortes de personal y de su capacidad productiva.
La crisis también afecta a empresas con décadas de trayectoria. En algunos casos, el cierre de plantas derivó en el remate de maquinaria y equipos que, ante la falta de compradores, terminan siendo vendidos como chatarra. El caso de SKF en Tortuguitas es uno de los ejemplos mencionados, luego del cierre de una planta con más de 50 años de actividad.
El deterioro industrial también impactó en el empleo. Desde noviembre de 2023 se perdieron 354.128 puestos de trabajo registrados, mientras que en junio la reducción fue de unos 12.260 empleos.
En este contexto, los proyectos aprobados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) no alcanzarían para compensar la pérdida. Según un informe de Misión Productiva, los 21 proyectos aprobados proyectan unos 95.158 puestos de trabajo, entre directos e indirectos, permanentes y temporarios. La cifra equivale al 28% de los empleos perdidos desde noviembre de 2023.
Si se consideran únicamente los empleos directos y permanentes, serían alrededor de 13.400, equivalentes a apenas el 4% de los puestos destruidos durante el período.
Para los sectores industriales, el desafío pasa por lograr que las grandes inversiones en energía y minería también generen actividad para proveedores nacionales y empresas manufactureras, en un contexto donde parte de la estructura productiva existente continúa reduciendo su actividad o cerrando.
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