El viral es para todos
Una tarde de una San Lorenzo entre retos virales, comercio en caída y mucho sol. Por Santiago Rios.
Felicitaciones a todos los chicos y chicas que llevaron adelante la batalla del aura. El encuentro me sacó una sonrisa y seguramente a más de uno también.
Al encuentro fuimos a buscar el video. Los medios encontramos allí el tema del momento, el trending topic, la posibilidad de una buena viralización y también justificación para contarles a nuestros lectores de qué se habla cuando se “farmea aura”.
A decir verdad, las sonrisas me fueron inevitables. Los chicos buscaron divertirse y lo lograron con creces. Felicitaciones al chico que organizó todo esto. En un pésimo ejercicio periodístico no le pregunté cómo se llama, pero la verdad que el reconocimiento se lo hicieron toda la tarde porque ví que fotos se sacó con todos.
Por más ridículo que resulte, este tipo de encuentros eran muy comunes años atrás, en tiempos de tribus urbanas, de patinetas y bicicletas, de música emo y electropop flogger, y de punks, rolingas y metaleros. Quizás los tiempos cambiaron y los denominadores comunes hoy sean vacías planillas virales que sirven para que los videos tengan alcance en redes, pero bienvenido sea si eso saca una sonrisa y una juntada para los chicos que estoy seguro que lo necesitan.
La tarde estuvo maravillosa, un rayo literal de luz después de días tan húmedos, nublados y grises en todos los aspectos. Eso llevó mucha gente a las plazas y a la calle que tanto necesita del flujo de personas y dinero. Fiel reflejo de esto el outlet del centro cultural, un espacio que se pensó para que las magras ganancias del sector comercial tengan algo de aire.
Qué bueno sería que el mensaje llegue a la cúpula de la Cámara Argentina de Comercio, cuyo titular entiende que para vivir mejor muchos tienen que quedar en el camino, por ende fundirse, frustrar sus sueños, dejar atrás una posibilidad de vivir un poco mejor para que los nietos de otros reciban “un país normal”.
Aura es lo que cada vez más hay que tener para soportar y sobrellevar los enunciados de una conducción política que constantemente quiere responsabilizar a los que día a día, con mayor o menor esfuerzo, levantan un país que muchos prefieren que esté de rodilla aun en contra de los deseos de sus compatriotas.
Nos quedamos con las risas de los adolescentes que más pronto que tarde van a volver a decidir el futuro del país. Mientras trabajamos nosotros. El resto ya vendrá.
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