Hidrovía: ambientalistas advierten por el impacto del nuevo esquema de dragado sobre los humedales
La concesión de la Vía Navegable Troncal a un consorcio privado por 25 años volvió a poner en el centro de la discusión sus posibles efectos ambientales. Organizaciones especializadas cuestionan la falta de una evaluación de impacto ambiental acumulativa y alertan sobre las consecuencias de profundizar el canal de navegación.
La nueva concesión de la Hidrovía Paraguay-Paraná continúa generando cuestionamientos de organizaciones ambientalistas y especialistas, principalmente por el impacto que las obras de dragado podrían provocar sobre el sistema de humedales asociado al corredor fluvial.
El Gobierno nacional otorgó por 25 años la concesión de la Vía Navegable Troncal al consorcio integrado por Jan De Nul y Servimagnus, que tendrá a su cargo las tareas de mantenimiento y profundización del tramo comercialmente más relevante del sistema, comprendido entre el polo portuario del sur de Santa Fe y el Río de la Plata.
La adjudicación significó el cierre de la etapa estatal en la administración de la Vía Navegable Troncal y el inicio de un esquema de participación privada. Desde el Ministerio de Economía destacaron que el proceso se desarrolló sin objeciones de las empresas participantes y remarcaron la complejidad técnica de la licitación.
Sin embargo, desde organizaciones dedicadas a la protección ambiental cuestionaron las condiciones en las que avanzó el proceso. Uno de los principales puntos señalados es la ausencia de una Evaluación de Impacto Ambiental acumulativa que contemple de manera integral las consecuencias de las sucesivas intervenciones sobre el corredor.
De acuerdo con un informe de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA), durante el proceso se presentaron estudios parciales y desactualizados, pero no una evaluación que analizara de manera acumulativa los efectos ambientales de las obras previstas.
Las organizaciones ambientalistas realizaron presentaciones judiciales para intentar frenar la licitación, aunque los pedidos de suspensión fueron rechazados. Entre sus principales preocupaciones aparece la proyectada profundización del canal hasta 40 pies, que, según advierten, podría incrementar la presión sobre ecosistemas que ya se encuentran afectados por la crisis climática, la contaminación y las modificaciones realizadas durante décadas sobre el río Paraná.
Desde Fundación Humedales/Wetlands International señalaron que el corredor Paraguay-Paraná constituye uno de los sistemas de humedales más productivos y diversos del planeta. El sistema se extiende por unos 3.400 kilómetros y cumple funciones fundamentales, como la provisión y depuración de agua, la regulación de temperaturas y de los pulsos de inundación y el sostenimiento de una amplia diversidad de especies.
La entidad advirtió que modificaciones importantes en la estructura de los humedales podrían generar alteraciones en el funcionamiento del ecosistema y afectar los medios de vida de las poblaciones que habitan en las zonas ribereñas.
En ese sentido, Nadia Boscarol, bióloga y coordinadora nacional del Programa Corredor Azul de Fundación Humedales/Wetlands International, cuestionó que las decisiones vinculadas a la Hidrovía prioricen los intereses económicos por sobre las comunidades y los ecosistemas asociados al corredor.
Otro de los aspectos señalados está relacionado con el comportamiento del río frente a una mayor intervención sobre su lecho. Carlos Ramonell, geólogo e investigador de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), explicó que existen sectores donde el lecho presenta modificaciones que podrían generar cambios locales en la pendiente a partir del dragado, con posibles procesos de erosión y sedimentación.
El especialista advirtió además que resulta difícil anticipar con precisión la respuesta del río debido a que su morfología ya fue modificada de manera significativa por las intervenciones realizadas desde la década de 1960.
A los efectos del dragado se suma el sedimento extraído del lecho, cuya disposición puede alterar los ciclos naturales de inundación y reproducción de distintas especies de peces. También existe preocupación por el incremento del tránsito de buques y la eventual instalación de nuevos puertos, factores que podrían aumentar el riesgo de contaminación y favorecer la introducción de especies exóticas invasoras.
Otro impacto señalado es el aumento del oleaje generado por los grandes buques. Según las organizaciones ambientalistas, este fenómeno puede acelerar los procesos de erosión de las costas y generar desmoronamientos en determinados sectores.
admin
Comentarios
Deja tu comentario