La industria aceitera continúa cruzada contra el sindicato y acusó "intenciones políticas" en el conflicto salarial
El titular de Ciara y el CEC sostuvo que el conflicto "no es salarial" y que detrás existiría la aspiración de un dirigente gremial de liderar un nuevo frente sindical nacional. La conciliación obligatoria vence en horas.
La cuenta regresiva para el vencimiento de la conciliación obligatoria entre las empresas exportadoras y el sindicato de Aceiteros mantiene en alerta a los sectores empresarios y gremiales del polo agroexportador del Cordón Industrial.
Los gremios ya anunciaron la posibilidad de avanzar con medidas de fuerza que afectarían la actividad en los puertos en caso de no llegar a un acuerdo.
En ese contexto, el presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) y del Centro de Exportadores de Cereales (CEC), Gustavo Idígoras, lanzó fuertes críticas hacia la conducción sindical y puso en duda que el conflicto tenga un origen estrictamente salarial. "El motivo no es salarial. Algunos sindicalistas tienen otros motivos", afirmó en diálogo con Cadena3, y fue más allá al señalar que detrás de la escalada del conflicto existirían intereses políticos vinculados al escenario gremial nacional: "El secretario tiene la aspiración de liderar el frente que reemplace a la CGT", sostuvo.
La posibilidad de una paralización de las terminales portuarias genera preocupación en toda la cadena agroexportadora, especialmente en un momento de fuerte movimiento comercial por la llegada de la cosecha gruesa. Según Idígoras, una interrupción de la actividad tendría consecuencias económicas inmediatas para múltiples actores: "Pierden todos. El productor, el acopio, el transportista y el trabajador aceitero", remarcó, e insistió en que una medida de fuerza no solo afectaría a las empresas exportadoras sino al conjunto de las actividades que dependen del funcionamiento normal de los puertos y plantas industriales del cordón agroexportador del Gran Rosario.
El dirigente también anticipó la respuesta empresaria en caso de que se concrete una huelga. "Se van a descontar los días que no se trabajen. Estamos amparados por la ley", afirmó, en una declaración que marca un endurecimiento de la posición de las cámaras en la antesala del vencimiento de la conciliación obligatoria.
El conflicto es seguido de cerca por toda la cadena agroindustrial debido a la importancia estratégica del complejo aceitero y exportador para la generación de divisas del país. El Gran Rosario concentra la mayor parte de las exportaciones argentinas de harina y aceite de soja, además de una porción significativa de los embarques de granos, por lo que cualquier interrupción en la actividad suele tener repercusiones que trascienden al sector y terminan impactando sobre el comercio exterior argentino.
Mientras avanzan las últimas horas de la conciliación obligatoria, empresas y sindicatos mantienen posiciones enfrentadas y la incertidumbre crece sobre lo que pueda ocurrir una vez vencida la instancia de negociación dispuesta por el Ministerio de Capital Humano.
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